lunes, 25 de febrero de 2008

¡O me financias o no compro!

El 84% de los vehículos nuevos que se vendieron en 2007 fueron financiados. En el caso de los vehículos de ocasión o segunda mano este dato se reducía al 46%. Lo peor del análisis es que las condiciones y requisitos exigidos por las financieras, generalistas o especializadas, se endurecieron tanto en el último cuatritrimestre (coincidiendo con las subidas de tipos, la crisis financiera de las hipotecas subprime, etc.), que se estima que hubo un 15% de ventas que no se llegaron a materializar por falta de financiación.

En 2008 parece que los tipos están bajando, sin embargo los datos de impagados están creciendo. Veremos cómo evolucionan las cifras, si hay crecimiento económico, empleo, etc., y que anime el consumo, porque sin financiación, no se vende.

Al margen de las mayores o menores dificultades económicas, entiendo que las financieras deben establecer sus famosos scoring de manera razonable (scoring es la palabra inglesa para denominar una clasificación de riesgo, una metodología estadística para tabular a una persona ante la solicitud de financiación y decirle si sí o si no, y si es que sí, cuánto te voy a cobrar ante la probabilidad de que no me puedas pagar). Consecuencia, cuando las cosas se ponen difíciles, cierran el grifo y disminuye el consumo.

No sólo hablo de coches. Quien más está financiando el consumo son las tarjetas de crédito, sea de quien sea (La financiera de El Corte Inglés creo que es la primera), y eso que en España aún estamos culturalmente lejos de otros países en utilización de tarjetas. Ya ni hablamos de pagar por internet. Ikea se está lanzando a financiar sin intereses hasta una determinanda cantidad. Lo veo como una herramienta fundamental de marketing. La financiación no como un mero instrumento de financiación de una compra ya decidida, sino como parte de los elementos que deciden mi compra. Hace poco leía una recomendación del Banco de España, que señalaba que las condiciones de la hipoteca no debían de ser las que provocaran la decisión de compra. ¿Cómo que no? Ahí está el quid de la cuestión.

Financiación como herramienta de marketing. Después, que los de control de riesgos señalen unos requisitos mínimos que sean razonables. Pero como no me digas que me vas a financiar, no voy a comprar.

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