Me ha sorprendido una noticia facilitada por Europa Press (www.europapress.es) en la que señalaba que TomTom (www.tomtom.com), el fabricante holandés de navegadores, había vendido en 2007 nada menos que 9,6 Millones de navegadores portátiles, ¡el doble que en 2006! Y que tenía una cuota de mercado del 49% en Europa y del 27% en EE.UU. Los datos económicos son igualmente increíbles: La facturación fue de 1.737 millones de euros en 2007, un 27% más, y logró un beneficio neto récord de 317 millones de euros durante el año pasado, un 43% más que en 2006. En 2008 quieren vender entre 14 y 15 millones de navegadores en todo el mundo. No es que me hayan sorprendido las cifras en sí, sino su crecimiento exponencial. Parece que no tenga fin, que no hayan tocado techo.
Y en este momento quiero recordar el debate que relaciona los navegadores y la seguridad vial. Es cierto que a 120 km/h puede resultar peligroso programar una calle o destino en el navegador y por ello sería conveniente desactivar ciertas funcionalidades de los navegadores salvo que se esté detenido, con el coche parado (ya hay marcas que lo hacen). Pero sin lugar a dudas es una herramienta imprescindible para el vehículo. Un conductor que sabe a dónde va, que no duda en una intersección, que no se distrae de la carretera releyendo la señalización, en mi opinión es un conductor seguro. Habría que estudiar muy bien cómo funcionan cada uno de los navegadores.
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1 comentario:
Totalmente de acuerdo. Los navegadores suponen un gran avance para la conducción, haciéndola más sencilla y segura.
Como toda actividad dentro del vehículo dependen de la responsabilidad del conductor, ya que un mal uso puede suponer una distracción (aunque todavía me cuestiono por qué el código de circulación no hace ninguna referencia a conducir mientras te practican sexo oral, que estoy convencido debe distraer mucho más que cualquier navegador...)
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